Hay un momento, en casi todas las empresas familiares mexicanas, en que alguien en el consejo se da cuenta de que la compañía no ha tomado una sola decisión importante sin que el fundador esté en la sala. Nadie lo dice en voz alta, pero ese es el verdadero punto de partida de la sucesión: no el día en que se entregan las llaves de la dirección general, sino mucho antes, cuando la familia decide si el negocio familiar seguirá dependiendo de una persona o empezará a depender de una estructura
- Ciudad de México
- 24/08/2026