img

Lo que comenzó en 1983 con 7 mil 500 participantes se convirtió en pocos años en un fenómeno deportivo mundial. Este domingo, durante la edición 43 del Maratón de la Ciudad de México, el legado de su impulsor volvió a recorrer las calles de la capital

Cuando Sandalio Sainz de la Maza impulsó en 1983 la primera edición del Maratón de la Ciudad de México, difícilmente podía dimensionarse hasta dónde llegaría aquella apuesta por convertir las calles de la capital en escenario de una prueba de 42.195 kilómetros.

Más de cuatro décadas después, aquella iniciativa volvió a demostrar su vigencia. Este domingo 30 de agosto, cerca de 30 mil corredores participaron en la edición 43 del Maratón de la Ciudad de México, en un recorrido que partió de Ciudad Universitaria y concluyó en el Zócalo capitalino.

La victoria en la rama varonil correspondió al peruano Cristhian Pacheco, quien cruzó la meta con un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 3 segundos. En la rama femenil, Alemtsehay Asefa Kasegn, de Etiopía, conquistó el primer lugar con un registro de 2 horas, 29 minutos y 30 segundos.

La jornada también tuvo protagonistas mexicanos. Gonzalo Valdovinos González se impuso en la rama varonil de silla de ruedas, mientras que Brenda Osnaya Álvarez consiguió la victoria femenil.

Los resultados escribieron un nuevo capítulo de una historia que comenzó en 1983 por iniciativa de Sandalio Sainz de la Maza, entonces responsable de la Dirección de Promoción Deportiva del Distrito Federal.

Aquella primera carrera reunió a 7 mil 500 participantes, pero Sainz de la Maza entendió desde muy pronto que el maratón debía ser mucho más que una competencia deportiva. Buscó darle identidad, personalidad y una imagen propia que permitiera convertirlo en un acontecimiento cultural de la Ciudad de México.

Esa visión lo llevó a involucrar al reconocido artista mexicano José Luis Cuevas, a quien invitó a participar en la realización de los primeros pósteres del Maratón de la Ciudad de México. La colaboración permitió que el arte se incorporara a la identidad visual de la competencia y que sus carteles se convirtieran también en parte de la memoria de sus primeras ediciones.

El crecimiento fue acelerado. En 1984, la participación alcanzó los 15 mil corredores y, para 1986, ya superaba los 32 mil, lo que llevó al maratón a ingresar al Libro Guinness de los Récords por su nivel de participación.

Pero quizá el legado de Sandalio Sainz de la Maza no pueda medirse únicamente en cifras. Su mayor aportación fue entender que un maratón podía trascender los 42 kilómetros para convertirse en parte de la identidad de una ciudad, vinculando deporte, cultura y participación ciudadana.

Cuarenta y tres años después, el resultado de aquella visión volvió a recorrer las calles de la CDMX. Pacheco, Asefa, Valdovinos, Osnaya y miles de corredores escribieron el capítulo de 2026 de una historia que Sandalio Sainz de la Maza comenzó a impulsar en 1983 y a la que, junto con figuras como José Luis Cuevas, ayudó a dotar de una identidad que trascendió la competencia deportiva.