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La tecnología constata la edad de usuarios sin almacenar ni compartir su información. Uno de cada ocho adolescentes internautas en México sufrió explotación o abuso sexual facilitado por tecnologías digitales. Según Internet Matters, 46 % de los niños encuestados considera que los controles de edad son fáciles de eludir

La protección de niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales está abriendo una nueva discusión a nivel internacional centrada en cómo pueden las plataformas saber si una persona cumple con la edad requerida para acceder a determinados servicios o contenidos sin obligarla a entregar más información privada de la necesaria.

El tema comienza a cobrar relevancia también en México ante el planteamiento federal de la posibilidad de adoptar medidas similares a las que se examinan en Estados Unidos, para que las plataformas recurran a tecnologías de verificación de edad y eviten que menores accedan a servicios que no corresponden a su rango de edad.

Esto adquiere especial relevancia frente a los riesgos que enfrentan los menores en entornos digitales. De acuerdo con el estudio Disrupting Harm México, presentado por UNICEF, ECPAT International e Interpol en junio de 2026, uno de cada ocho adolescentes internautas en México sufrió explotación o abuso sexual facilitado por tecnologías digitales, lo que equivale a alrededor de 1.6 millones de casos.

La conversación ocurre mientras distintos países avanzan hacia esquemas de garantía de edad. Hoy existen más de 30 leyes o marcos regulatorios de este tipo en vigor alrededor del mundo; en países como Reino Unido, Australia, Brasil y algunas regiones de Estados Unidos han desarrollado o fortalecido medidas para comprobar la edad de los usuarios.

Sin embargo, corroborar la edad no siempre significa identificar a un ser humano. Ese principio está impulsando una nueva generación de tecnologías capaces de determinar si se encuentra por encima o debajo de un umbral de edad sin solicitar documentos de identidad ni almacenar su rostro.

La encuesta de Internet Matters sobre el impacto de las medidas implementadas a partir de la Online Safety Act, en Reino Unido, reveló que 39 % de los padres y 42 % de los niños consideran que internet se ha vuelto más seguro recientemente; y 53 % de los menores aseguró que ya les han pedido confirmar su edad en al menos una plataforma.

Pero persiste un reto importante: 46 % opina que estos controles son fáciles de eludir y 32 % reconoce haberlos evadido, por ejemplo, ingresando una fecha de nacimiento falsa. Los datos refuerzan la necesidad de avanzar hacia mecanismos de verificación de edad que, además de proteger la privacidad de los usuarios, cumplan a cabalidad su objetivo de impedir que menores accedan a contenidos o funciones no apropiados para ellos.

"La discusión no debería de centrarse en si debemos comprobar la edad en línea, sino cómo hacerlo sin crear nuevos riesgos para la privacidad. Proteger a los menores y a los datos personales no son objetivos opuestos; por ello, la tecnología ya permite comprobar si se cumple con una edad determinada sin necesidad de conocer la identidad ni conservar el rostro", mencionó Ricardo Amper, fundador y CEO de Incode.

En México, la alta adopción de internet entre niñas, niños y adolescentes dimensiona la relevancia del desafío. La ENDUTIH 2025 del INEGI muestra que 85.4 % de la población de 6 a 14 años usa internet; y el teléfono inteligente se ha consolidado como uno de los principales dispositivos de acceso al entorno digital, lo que abre la posibilidad de que mecanismos como la estimación de edad se ejecuten en dichos aparatos.

Incode, compañía especializada en identidad digital y prevención de fraude, desarrolló una tecnología de estimación de edad que procesa la información en el teléfono, tableta o computadora del usuario. Sin almacenar nada, la inteligencia artificial procesa localmente el rostro y determina si alguien cumple con el umbral de edad fijado por la plataforma; la clave está en que solo se comparte el resultado del cálculo a partir de la imagen facial.

Asimismo, el sistema incorpora detección de vida para comprobar que frente a la cámara hay una persona real y no una fotografía, un video pregrabado o un deepfake. A la par, evalúa información no biométrica de la sesión para prevenir posibles intentos de manipulación.

Este tipo de modelos plantea una diferencia relevante para el debate regulatorio: comprobar edad no tiene que equivaler a entregar identidad. Así, una plataforma puede conocer si una persona cumple con los requisitos para acceder a determinado contenido sin conocer su nombre, fecha exacta de nacimiento o conservar una identificación oficial.

Acerca de Incode Incode es un líder global en identidad y confianza impulsadas por inteligencia artificial, con la misión de hacer posible un mundo de confianza. La plataforma verifica identidad y edad, detiene el fraude y convierte la verificación en un habilitador del negocio. Incode desarrolla sus propios modelos de frontera, capaces de adaptarse a cualquier fraude nuevo sin frenar a los usuarios legítimos, entrenados con uno de los conjuntos de datos de identidad más grandes de la industria: más de 7,000 millones de verificaciones de confianza y más de 400 millones de perfiles en todo el mundo, sobre una arquitectura de privacidad por diseño. Entre los clientes de Incode se encuentran ocho de los 10 bancos más importantes de Estados Unidos, ocho de las nueve mayores empresas de telecomunicaciones de ese país, tres de los tres principales neobancos globales y cuatro de los cinco marketplaces más grandes del mundo. Fundada en 2015 en San Francisco, Incode cuenta con un equipo de más de 600 personas de más de 25 nacionalidades.