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En México, el 75 % de las empresas no logra encontrar el talento que necesita, mientras miles de jóvenes tardan entre 6 y 12 meses en conseguir su primer empleo. En este contexto, Tecmilenio advierte que la brecha ya no está en el acceso a la educación, sino en la capacidad de traducirla en valor desde el primer día

En un mercado laboral que demanda habilidades aplicables, evidencia práctica y adaptación, México enfrenta una brecha entre la formación académica y las necesidades del trabajo, impulsando modelos educativos con experiencia real desde el aprendizaje.

Esta reflexión fue abordada en el panel "Rehumanizando el Futuro: el talento que México necesita hoy", organizado por AMEDIRH y Tecmilenio, donde se presentó el whitepaper "Future-Ready Talent: lo que se busca en los egresados".

Con la participación de Arabella Cantú, directora global de Talento y Cultura de FEMSA; Mauricio Reynoso, director general de AMEDIRH; y Julio Peña, vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, con la moderación de Ivonne Vargas, directora editorial del Observatorio del Instituto del Propósito y Bienestar Integral y autora del whitepaper. El panel destacó que la empleabilidad evoluciona hacia perfiles capaces de aplicar conocimiento y generar valor desde el inicio de su trayectoria profesional.

Entre los principales hallazgos del análisis destacan:

El 75 % de las empresas en México declara tener dificultades para encontrar talento adecuado. Los egresados pueden tardar entre seis y doce meses en conseguir su primer empleo. La brecha principal no es técnica, sino en habilidades humanas como adaptabilidad, pensamiento crítico y gestión emocional.

En conjunto, estos datos reflejan un cambio de fondo: la empleabilidad está evolucionando hacia un modelo donde la evidencia, la experiencia y la capacidad de adaptación pesan más que la acumulación de conocimientos.

"La educación formal es la puerta de entrada, pero no es suficiente. Lo que realmente valoramos es lo que una persona puede hacer y, sobre todo, su capacidad de seguir desarrollándose. Buscamos curiosidad, adaptabilidad, pensamiento crítico y habilidades de colaboración, porque eso es lo que permite que el talento evolucione junto con la organización", destacó Arabella Cantú desde perspectiva empresarial.

Por su parte, desde la visión de recursos humanos, Mauricio Reynoso subrayó: "Si no fortalecemos la comunicación y la vinculación entre universidades y empresas, difícilmente se podrá cerrar la brecha. El gran reto es que los jóvenes tengan la oportunidad de experimentar en escenarios reales aquello para lo que se están formando, no hasta el final, sino desde etapas tempranas".

En este sentido, el panel puso sobre la mesa la integración de retos reales, participación de empresas en el diseño de programas y validación de competencias en contextos aplicados fueron señalados como elementos clave para cerrar la brecha.

Desde la perspectiva académica, Julio Peña destacó: "Estamos pasando de un modelo centrado en credenciales a uno basado en habilidades. Hoy, muchas empresas están dispuestas a contratar si una persona demuestra que sabe hacer algo. La clave es construir evidencias desde el inicio, no esperar hasta el final de la carrera".

Más que una tendencia, el concepto de future-ready talent plantea un cambio estructural: pasar de un modelo basado en credenciales a uno centrado en capacidades demostrables. Una transición que no solo redefine la empleabilidad de los jóvenes, sino también la competitividad del país en un entorno global cada vez más dinámico.