El empresario sugiere que, la clase media mexicana enfrenta una presión financiera sostenida que ya impacta el consumo y el uso del crédito, con posibles efectos en el mercado interno
La clase media mexicana enfrenta un periodo de presión económica sostenida que comienza a reflejarse en el comportamiento del consumo, el uso del crédito y la toma de decisiones financieras de los hogares, en un entorno marcado por inflación persistente en servicios, costos financieros elevados y menor margen de ahorro.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este segmento concentra una parte relevante del empleo formal y del consumo interno, por lo que su desempeño resulta determinante para la estabilidad económica del país. Sin embargo, analistas advierten que su capacidad de sostener el dinamismo del mercado interno muestra señales de desgaste.
En este contexto, Manuel Herrejón Suárez, empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y cambiario, señaló que el comportamiento de la clase media funciona como un indicador adelantado del estado de la economía. "Cuando este segmento comienza a ajustar gasto, posponer inversiones o recurrir de forma más frecuente al crédito, no se trata de decisiones aisladas, sino de una señal clara de presión estructural", explicó.
Datos oficiales muestran que, aunque algunos indicadores macroeconómicos han mostrado estabilidad, los costos asociados a vivienda, educación, salud y transporte continúan creciendo por encima del ingreso promedio. Esta situación ha llevado a numerosos hogares, particularmente en zonas urbanas, a financiar gastos recurrentes mediante crédito de corto plazo.
Para Herrejón, la relevancia de la clase media va más allá del consumo. "No solo compra bienes y servicios; también sostiene buena parte del financiamiento formal, la contratación de seguros y la inversión doméstica. Es el puente entre la economía cotidiana y la estabilidad macroeconómica", indicó.
Manuel Herrejón advirtió que, uno de los principales riesgos es normalizar este nivel de presión. "Durante años se asumió que la clase media podía absorber ajustes sin mayores consecuencias. Hoy ese supuesto empieza a mostrar límites claros", afirmó, al referirse a la pérdida gradual de poder adquisitivo y al encarecimiento del crédito.
Desde el ámbito institucional, autoridades económicas han reiterado la necesidad de fortalecer el mercado interno como eje para sostener el crecimiento en 2026. Analistas coinciden en que este objetivo será difícil de alcanzar sin atender las condiciones financieras y de ingreso de la clase media, que representa uno de los principales motores de la actividad económica.
Herrejón Suárez subrayó que el debate debe enfocarse en soluciones prácticas. "Fortalecer a la clase media no es un tema ideológico, es una decisión económica. Implica mejorar el ingreso real, facilitar el acceso a crédito responsable y reducir costos estructurales que hoy presionan a millones de familias", concluyó.
Especialistas del sector privado advierten que el desempeño de este segmento será determinante para el comportamiento del consumo durante el primer semestre del año y para la capacidad del país de enfrentar un entorno internacional marcado por ajustes regulatorios y volatilidad financiera.
